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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Caminar

Caminar,
aunque sea solo.
Aunque duela
verse alejar a la compañía.
Que se baje el que quiera
y el que quiera, que se sume.

Caminar para sentir el viento.
Animarse a parar
sin un motivo cierto.
Quedarse entre la gente,
aunque no se pueda decir nada.

Caminar para seguir escribiendo.
Caminar para seguir viviendo.

Momentum

Está linda la lluvia para fumarse un pucho contra la ventana, con las cortinas abiertas de para en par. Te juro que te veo.  Te veo haciendo el gesto,llevándote el cigarro a la boca, sosteniéndolo así, de esa forma rara; medio delicada, medio temblorosa, como si se fuera a romper.

No sé qué estás haciendo, porque ya no me contás; pero seguro un cigarro te vas a prender. Contra la ventana, lo dudo; salvo que haya sido pose y que sí fumes adentro.

Qué estarás haciendo? Qué incertidumbre fue esa siempre con vos! Pero ni ahí superaba la certeza de lo que hacías cuando estábamos juntos.

Si supieras las heridas que ya he curado... Quizá distintas, en diferentes lugares, pero igual de profundas (y dolorosas).

Donde había piel seca y huesos partidos, sembré alas que hoy remontan vuelo.

Le quité la sal a las lágrimas y las transformé en la lluvia que regó los retoños que hoy florecen en otros campos.

Si supieras, no tendrías tanto miedo. Sería al primero que llamarías. Tal vez no hoy, pero cu…

Despertar: Te soñé

Te soñé.
No soñé con vos
ni sobre vos.
Te soñé a vos.
Y fue un sueño maravilloso.

De esos que te engañan,
que te hacen creer que son de verdad.
Esos de los que no te querés despertar,
esos que hacen que te apures,
que no abras los ojos
y corras para volver a dormir,
para ver si podés
entrar otra vez.

Te soñé
y la perfección se confundía con tu cara.
Con tus gestos llenos de bostezos contenidos,
con tu boca gastada
y ese toque de ingenuidad en tu sonrisa.
Sonreís con los ojos,
pero seguro ya te lo dijeron.

Soñé la química perfecta,
una reacción espontánea,
sin catalizadores
ni vapores más extraños
que los de los cuerpos que se cruzan
en gemidos acompasados.

Te soñé
y lo recuerdo con melancolía,
porque fue un sueño hermoso.
Fuiste realmente un hermoso sueño.
Y en la cumbre de esa montaña de fantasía,
creí.

Me despojé y me rendí,
a que podía ser cierto.
Me arriesgué,
sin pensar mucho,
sin darme cuenta,
como todo lo que pasa en un sueño.

Creí que sería menos efímero
y más profundo,
que tr…