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Mostrando entradas de agosto, 2017

Old fashioned collections. The blue side - La muñeca

La tierra se viste con su gris capellina de nubes,
cubriendo su cabello de sol
y sus fantásticos destellos
ante la tristeza de un adiós.

Una rosa marchita
en un jarrón quebrado
y sin agua.

Las cortinas de negro
acompañan la gala
de los sollozos que atestan
una lúgubre y cerrada habitación.

Una niña en su aposento.
Vestida de fiesta,
maquillada para resaltar su pureza.
Sus ojos ven
con párpados sellados.
Su boca canta
sin mover sus labios.

Tengo una muñeca vestida de azul,  con sus zapatitos y su canesú. 
Algunos logran escuchar
una canción de entendimiento opacado
ante la inocencia
de una vida corta.

¿El destino?
¿Un castigo divino?
¿El recelo de algún malvado?

La llevé a paseo y se me enfermó,  la metí en la cama con mucho dolor. 
Junto a la niña, la muñeca.
De vestido índigo y una mejilla roja
con el aroma al hierro
de una guadaña fría y ciega.
Si pudiera extenderlas,
las manos de trapo
acariciarían su rostro.

Un vientre llora desconsolado
y un regador de simiente
se acongoja,
al escuch…

Otro beso

Hago todo para que vengas,
lo que recuerdo,
lo que me sale.
Creo que te gusto,
pero no estoy seguro.
Te pruebo,
pero me estoy probando.
Como siempre,
el inseguro soy yo.
O es ese el rol que prefiero.

Tu beso,
un buen beso.
No tan oxidado
como el mío.
Tu boca me aprieta,
me come,
me muerde demasiado.
Es distinto
y aunque lo sea
me gusta.
Aunque no sé
si lo suficiente.

Entre el sueño y el alcohol
mi pensamiento se confunde.
Y está bien.
No tengo que pensar.
¿Seré de nuevo el de antes?
¿Conservaré el poder
para perderme de lleno
en la frivolidad
de un cuerpo
tan desnudo como desconocido?

Apagás la luz.
El lord en mí se enfurece,
quiere ver su presa toda.
Pero la parte que últimamente gana
te agradece,
porque no quiere mostrar
la fragilidad.

Mis manos tiemblan.
No sé por qué.
Quieren recorrerte,
pero no encontrarte.
Quieren descubrirte
como se hace con un recuerdo.
Pero todo es nuevo
y de recuerdo sólo queda
un aliento moribundo
al final de mi propio suspiro.

Tu cuerpo no es tan dúctil.
M…