Sé que podría sacar la espada de la piedra, convertirme en rey y hacerme leyenda. Podría fundar el más grande de los reinos y acrecentar mi vigor con los cánticos de mi pueblo.

Y, sin embargo, sólo observo la empuñadura sagrada. Sagrada, sí, pero no inalcanzable para mis manos, mis anillos, mis dedos.

Mi mirada es diferente. No es expectante, no es dubitativa, como la de la muchedumbre que se esparce en rededor. Es triste, profética y desesperanzada.

¿Por mí o por el resto? ¿Por el resto y por mí? Por nada, por todo.

El fuego renace y se extingue de un segundo a otro. El calor que desprende no llega a rasgar las gélidas lágrimas de mi rostro. La luz que emana es diáfana y angustiante, como mi ego, como mi alma.

Una espada para glorificar a todos los hombres, una espada para matarlos a todos. Y solamente dos manos capaces de abrirle camino por este mundo. Hacerla herramienta: de paz o de conquista, de ambas, de ninguna.

El albedrío y la potencialidad. Los sueños y los medios. La libertad y el egoísmo.

La patraña del destino, la soledad del príncipe rendido, el desierto en la cumbre más alta.

Las alas quebradas, un bastón de cristal, una diadema de alpaca.

La furia, la ira, la cólera, la rabia: la impotencia, la desolación, la angustia, el odio.

No estoy listo, y eso significa que he elegido (o que han elegido por mí o que otro yo elegió).

Una espada para reclamar mi trono, un conjuro para callar mi voz... La voz, la palabra, el ímpetu primigenio, el comando mudo del vórtice maldito.

Soldado del Caos en terrenos del Cosmos. Pulsión irrepetible y trillada. Centro de energías visibles, pero intocables.

Un hombre para invertir la secuencia, una incógnita para rebatir al hombre.

Comentarios

  1. (el inca, hermano)


    the solitudes of kings, siempe esperando, ahí a la vuelta de la esquina.
    pero, señor, lo han dicho antes: it's lonely at the top.
    y no se puede renunciar a la cima por miedo a la soledad.
    lamentablemente, el genio tiene un precio.


    afectos

    jonessy

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  2. Gracias, señorita.

    Y usted, Jonessy, mi querido hermano, cuanta comprension encuentro en sus palabras. Mi mas sincera gratitud.

    Con afecto.

    Henry.

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