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Mostrando entradas de junio, 2010

Incomprendido III

Oscura habitación de tugurio.

- No me la muerdas.
- Si yo sé que te gusta.
- No, no me la muerdas.
- Dale, no te quejes, te encanta.
- Te estoy diciendo que no me la muerdas, pelotuda.
- Andate a la mierda, forro.
- OK, al fin me lo vas a dar.
- ¿Qué?
- Ah, ¿no? Ya me parecía raro, así tan de repente.
- No querés que te la chupe y me venís con que te lo de.
- Te dije que no me la muerdas, no que no me la chupes.

(Portazo).

- Qué pelotuda… Y eso que le dije…

(“¡Forro!”, gritó desde la calle).

Incomprensible.

Incomprendido II

Resto-bar, de noche. Mesita para cuatro, dos comensales (uno frente de otro). La chica con los ojos a punto de brillar (por el humo del cigarro del Incomprendido y porque, a pesar de sus peticiones, no están sentados frente a la ventana).

Hace un gesto como para empezar a hablar. El la corta.

- ¿Te puedo pedir un favor? No hables, - dice sin darle lugar a que le conteste – la vas a cagar.
- No jodas. – No sabe si reírse o no, pero igual hace una sonrisita. – Quería que siguiéramos la charla. – “¿La ‘charla’?”, piensa él. “Monólogo, diría yo”.

No sabe muy bien qué hacer, porque no lo comprende.

- De verdad, callate.
- Te quería preguntar sobre tus sueños, tus ilusiones, tus fantasías. ¿No te gusta hablar de eso? Seguro que sí…
- No, si yo sabía que la ibas a cagar…

Se queda en silencio (al fin).

- Ay, cambiá la carita, que me la voy a creer…
- Cambiaría la carita si te callaras. Igual, ya la cagaste. ¿No te dije yo que la ibas a cagar?
- ¿Pe…

Incomprendido

Incomprendido: - Dejate de joder.
(El imbécil sigue jodiendo).
Incomprendido: - Dejate de joder.
(El imbécil sigue jodiendo, quizá un poco más).
Incomprendido: - De verdad, dejate de joder.
(El imbécil sigue jodiendo, todavía más).
Incomprendido: - Te dije que te dejaras de joder.
(El imbécil sigue jodiendo, aunque perturbado por las palabras que no comprende).

¡Bang!

(Horror).



¿Por qué… si se lo dijo…?

Incomprensible.

Mismos ingredientes, distintos resultados (como cuando seguís la recetita del libro y te sale una bazofia repugnante)

Buenos Aires fue siempre la ciudad de mi anhelo. A pesar de ello, no tuve la oportunidad de continuar allí mis estudios. Ahora bien, los ingredientes que algunos proponen para la creación de una ciudad… no están tan lejos de Olavarría. ¿Será que mi pueblo natal es tan parecido a mi añorada “city porteña”? Es algo, sin duda, digno de revisar… Veamos…

Tenemos esos autos y esas pick ups que van a toda velocidad por el asfalto de las avenidas de nuestro monótono y cuadriculado trazado urbano. Sus conductores se divierten pasando por alto los semáforos en rojo y esquivando a las viejitas, y a los peatones en general, que cruzan mal (y también a los que lo hacen bien). Aquello cuando están en movimiento. Ni hablar cuando se detienen y tapan las bajadas o las salidas de los garajes. ¿Para qué hablar de cuando estacionan en los cordones pintados de amarillo (léase, reservados o prohibidos)?

La planta permanente de rodados se completa con una flota de motos que imita el comportamiento de los aut…
El tiempo es la paciencia que nos falta.