Fuertes y rencorosas mis manos retuercen y jalan mis cabellos. Tengo los ojos cansados, algo de sueño, el efecto del alcohol, un nuevo cóctel y las ganas baleadas.

Ya me pesan los anillos, los músculos no responden o lo hacen a destiempo. El humo del cigarro viola mi conjuntiva y la resequedad de mis labios ruega por que esta pitada sea la última.

Pero no se acaba. Ni el tabaco, ni el café, ni la angustia o las preguntas que me hago sabiendo de antemano que no tendré respuestas. Me cuesta incluso asirme a mis mesiánicos y grandilocuentes sueños, futuras realidades y lo único que puede llegar a darme algo parecido en forma a aquello que algunos mencionan con el nombre de "esperanza".

Lo malo de ser el que siempre puede es que me termino cansando. Eso no le conviene a nadie y no me conviene a mí. Peor que el protagonista muera en mitad del acto central; es que el personaje secundario, ese que hace a la trama y nunca se lleva los laureles, se retire con su parlamento a medias y su voz cansada de salvar errores, de improvisar respuestas, de apagar hogueras y descolgar condenados mal atados.

Los nudos marineros son muy eficaces, pero un buen cuchillo los destroza enseguida. Lo que mucho tarde en construirse, con muy poco puede venirse a bajo. Y no sé que es más placentero... Si el aliviar tensiones al ver el logro del esfuerzo o ver sogas desprenderse de aquello que sujetan con tanto brío. El principio de realidad, el inconsciente y sus malditas contradicciones. Yo, mis personalidades y la sórdida manera de contenerlas. Todo se reduce a un patético juego de vaivenes, de sombras que se difuminan y claridades que se tornan confunsas confusas de vez en vez. Mi apología del suicidio y el demonio de la perversidad que empuja a los hombres, y a mí sobre todos ellos, a continuar un sendero de incongruensias, como lo que escribo, como lo que soy. Teseo, la mierda del laberinto y el hilo que se olvidaron de darme... Todos accesorios inútiles frente al híbrido que me enfrenta, y muy lamentablemente quizá sea de nuevo un simple reflejo mío. O no, pero nunca lo sabré. O tal vez sí, pero seguramente cuando ya no me sirva de nada.

Cabilaciones, demencias... En fin, como siempre.

Comentarios

  1. Un interesante personaje secundario el suyo...gracias por hacermelo descubrir.

    Un beso.

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  2. Lord Wotton, mi estimado compañero (si me concede tal honor), le replico lo mismo: quisiera ver cada día una gloria desprendida de sus letras.
    pero tanto de desprendido artista como de domador de demonios tiene usted que puedo asumir que, eventualmente, le envenena demasiado la tinta.


    amistosos saludos y sincera admiración

    Jonessy

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  3. "O tal vez sí, pero seguramente cuando ya no me sirva de nada."

    Curiosamente solemos darnos cuenta de las cosas, darles la magnitud merecida o descifrarlas, cuando ya no nos sirve la hazaña...

    Señor.

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  4. Mis queridos huéspedes, muchas gracias por sus aportes. Es un verdadero honor que visiten mi morada.

    Mis respetos.

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