Fue el llanto de una voz tenzada de púas y un torrente de haullidos.

Un beso seco de tan húmedo. Una sonrisa acotada que esconde el brillo de las ilusiones rotas (destruídas).

El pasado hecho sal y su guadaña sin filo que recorre los vientos de mi vida y va masticando la fe, la esperanza, la utopía de alcanzar algo.

Algo, no importa qué, sólo algo. Algo que relucir orgulloso y sin temor a perder potestad.

Algo, alguien... ¿Qué más da ya?

Fue tu temor, tu maldita misericordia, mi estúpida religión de perder en lo que creo.

Y de vuelta mi rostro ensangrentado.

Y yo otra vez. Y mierda en mis manos. Y agua en mis venas.

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