My Kingdom Comes...

El insomnio continua venciendo cada partida. Me pregunto si sólo se entretiene o si existe acaso alguna motivación que lo mueve a forzarme noche tras noche hacia mi escritorio.
¿Qué más puedo hacer sino sólo aquello que se me da bien? De todos los talentos que recorren el mundo en busca de un genio digno, a mí se me ha dado uno tan versátil como brillante y solitario: el arte de la palabra.
Uno de mis grandes maestros me ha enseñado que el arte es lo único por lo que vale la pena vivir. No estoy seguro de que así sea; sin embargo, guardo aquello en lo profundo de mi mente y utilizo sus palabras como una guía constante que fortalece mi disciplina de caos y mi cosmos de gritos alborotados. Esto es, sigo escribiendo y cultivando una de las pocas cosas por las que soy sagaz... Una de pocas, pero... para qué más si ya con esto me sobra!!!
No, no es un desenfadado ego, es simplemente una tristeza barroca que anime mis ansias de gloria en un mundo que se ha olvidado de su dignidad.
No espero que mis palabras resulten simpáticas, menos todavía para el internauta desvelado y abyecto. Vuelvo mis pensamientos en este espacio de virtualidad y esperanza opaca, sin siquiera desear que alguien se digne a leerlos.
Por lo pronto, esta será mi presentación... (pero presentación... ¿a quién?).
I feel you...
Your precios soul...
And I am whole...
I feel you...
Your rising sun...
My Kingdom comes...

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La reina de la noche

Recuentos del cazador