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Mostrando entradas de febrero, 2009

Cultura...

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A vos... por acompañarme en tantos cafés...

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Supongo que el día que saqué la foto le transmití un poco de angustia.
Sea como sea, les presento al Vaso Simpático.
Espero que puedan apreciar su carácter y no que sólo digan "ja, ja, ¡un vaso simpático!".
Sí, es un vaso y es simpático.

Mañana... extraña???

La mañana despertó tan llena de sol como de orín mi vejiga. Tenía en el horizonte de mi jornada una meta ineludible: comprar medicamentos para mis padres. Dicho así podría parecer que mi misión era trabajar para conseguir el dinero, o robar, o mendigar, o prostituirme (que, en última instancia, es trabajar). Sin embargo, no. Contaba en mi mano con el poder del perpetuo Roca (Julio Argentino), del siempre estimado violáceo (a no confundirse), del queridísimo papelito púrpura con la firma del agraciado director del Banco Central de la República Argentina (¡qué madre más orgullosa! ¡Dios!). De manera que la encomienda del día era sencillamente ir a la farmacia. Con mi mochila al hombro salí entonces por las calles a esquivar miseria, gerontes y fealdad en busca de la tan ansiada panacea (para nada universal). El sol quemaba la piel (el muy hijo de puta) y la brisa a penas si refrescaba un poco (flor de yegua). El sudor bañaba mi frente y ya comenzaba a sentir húmeda mi camisa (todo pegot…

Apología del Suicidio

(Transcribo a continuación un cuento de mi completa autoría: "Apología del Suicidio", una de mis creaciones más recientes). Hace ya bastante tiempo, he emprendido la tarea de construir lo que se me ha dado por llamar una “apología del suicidio”. Sin embargo, esta empresa me ha resultado complicada y a menudo me he perdido en cavilaciones que, o bien no tienen nada que ver con mi propósito inicial, o bien se constituyen a sí mismas como divagaciones espirales que no llegan sino a un centro mareado y sin sentido.

Esta cuestión de la “apología del suicidio” surge como respuesta a una serie de inesperados y tormentosos hechos que han salpicado mi vida en los últimos años. He de confesar que escribir “vida” me produce una severa sensación de amargura, no en mi lengua, sino en medio de mi pecho. Relatar aquí las tortuosas relaciones y pormenores familiares (que son la génesis de este increíble malestar que no logro superar) sería lanzar al aire toda una serie de tóxicos reproches …

Humano, demasiado Humano...

Releyendo mi primer entrada, no pude evitar que mi atención fuese atraida por una frase: "De todos los talentos que recorren el mundo en busca de un genio digno, a mí se me ha dado uno tan versátil como brillante y solitario: el arte de la palabra." Ahora bien, si reflexiono acerca de esta frase... ¿qué es lo que puedo encontrar llamativo? Además de representar una suave nota a los oídos, existe debajo de ella un concepto que puede resultar problemático, por el cual se me podría malinterpretar: la palabra. No podría pensar la "palabra" como algo solitario (este es el nodo de la cuestión). Lo que es solitario aquí es el "proceso creativo"; el cual echa raíces en la vida (en toda la vida, en la vida entera) del artista. El proceso creativo es lo que lo distingue, lo que le da una marca particular; es el comienzo del goce estético más personal, más íntimo: aquel que se genera en el momento de la creación, de la construcción de belleza. Me atrevo a afirmar, c…

Lord Henry Wotton

Lord Henry Wotton es un personaje de Oscar Wilde, uno de los autores a quien más respeto y uno de los pocos a los que guardo mi más sincera admiración. Este inglés de alta alcurnia (coprotagonista - si se admite el término - de la única y célebre novela del maestro Wilde, "El retrato de Dorian Gray") ha inspirado en mi mente una personalidad homónima. Entre ésta (es decir, mi creación) y la de Oscar sólo existe una similitud esencial: una retórica aplastante. A partir de allí, Lord Henry Wotton (el mío) se configura de un modo diametralmente diferente al del maestro del decadentismo. Por supuesto, este personaje representa para mí una obra que se encuentra muy lejos de estar acabada y, por lo tanto, todavía representa un sinnúmero de desafíos y ensayos por trabajar. Sin embargo, de todos los personajes que he visto nacer de las entrañas de mi genio, sin lugar alguno a dudas, Lord Henry es aquel en el que mi personalidad ha calado más hondo. Esto, muy lejos de desmerecerlo, e…

My Kingdom Comes...

El insomnio continua venciendo cada partida. Me pregunto si sólo se entretiene o si existe acaso alguna motivación que lo mueve a forzarme noche tras noche hacia mi escritorio. ¿Qué más puedo hacer sino sólo aquello que se me da bien? De todos los talentos que recorren el mundo en busca de un genio digno, a mí se me ha dado uno tan versátil como brillante y solitario: el arte de la palabra. Uno de mis grandes maestros me ha enseñado que el arte es lo único por lo que vale la pena vivir. No estoy seguro de que así sea; sin embargo, guardo aquello en lo profundo de mi mente y utilizo sus palabras como una guía constante que fortalece mi disciplina de caos y mi cosmos de gritos alborotados. Esto es, sigo escribiendo y cultivando una de las pocas cosas por las que soy sagaz... Una de pocas, pero... para qué más si ya con esto me sobra!!! No, no es un desenfadado ego, es simplemente una tristeza barroca que anime mis ansias de gloria en un mundo que se ha olvidado de su dignidad. No espero…