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La reina de la noche

No recuerdo mucho, no.
Sin embargo,
viene a mi mente
su silueta
en un trasfondo nocturno,
apenas si decorado
por el destello de un fogón
perdido y mal alimentado.

Música de fondo.
Como siempre,
música de fondo:
alta,
despreocupada,
adictiva.
Como ella.
Sí,
como ella.

Tiene alas
pero no están ancladas en su espalda.
Están atadas a sus caderas
que se mueven
y arrastran
a los ojos y a las almas.

Cascabeles de cristal
invisibles
mueven sus dedos
mientras siguen esas manos blancas
el bamboleo
de sus curvas desvergonzadas.

Y de las ondas
de su pelo
siempre negro
como la noche que ama
van cayendo las trampas
que le traerán
su próximo amanecer.

Su cabeza sigue
el serpenteo fatal
aunque tiene vida
ritmo propio.
Guarda descuidada
la última de las armas.

El mentón se levanta luminoso
y se descubre
la mirada de la gorgona
que paraliza, que detiene
que hace del mundo el resto del mundo
que seduce casi enamorando
sin que le importe nada
nadie.
Nadie.

"A brillar",
llama el hechicero
y se r…

Old fashioned collections. The remixes

Parte I

Ondulante y lacio un mar cualquiera.
Olas que se doblan y se repliegan
hasta acabar calmas y lisas
después del sermón del viento del sur.

Aguas negras y lascivas
para la mirada del firmamento amante
que luce su capa
de la más fina seda.

Vestidos sólo con un aire con perfume a espinas.
El cielo llora emocionado
y derrama sobre el océano el brillo
de las cien estrellas que recorren
apacibles
su infinita mejilla.

Ruge un trueno sin relámpago
el mar se acongoja y vuelca su rostro a la costa,
pretende hacerse tierra
para alcanzar su anhelo
en la más elevada cumbre.

Un círculo rojo se va describiendo
en la oscuridad de las inmensas aguas.
Poco a poco se delinean sus formas
y se adivina una flor.

Un sollozo de exhausto temporal
despierta y abre los ojos de ella
que mira a través de la nada
aquel sitio del cosmos
donde se quedó su sueño.

Ondulante y lacia su cabellera de sombras
descansa sobre su espalda y sus hombros.
Indiferente ante su angustia
juega el viento con sus mechones
y lo…

Old fashioned collections. Vol. I [Septiembre de 2010]

¿Por qué me siento tan solo, tan desahuciado? ¿Por qué las personas en las que creo terminan por darme un revés maleducado e ingenuo?

Guardo profundos rencores en la superficie de mi corazón. Y, sin embargo, me mantengo cauto y templado; evitando que la bestia brote de entre las cicatrices de mi piel, el dolor y la angustia.

Mis pensamientos me convierten en un ser despreciable. A pesar de ello, mis acciones hablan de otro carácter, otro tono, una sustancia diferente. La eterna lucha entre la espada y el escudo, la fuerza y la destreza, mi ego intolerante y el altruista.

He llegado al punto de no saber quién soy. Estoy al borde de la esquizofrenia, del colapso. No es nuevo para mí, lo sé. Quizá esté simplemente cansado de tener los nudillos rotos, los labios secos, los graves latidos de la mente que sabe que nunca no encontrará descanso.

No sé qué es lo que deseo. No logro comprender a las personas, sus modos de actuar, los sentidos que dan a sus sonrisas y sus desprecios. No los enti…
Soy un cazador 
de los siervos 
del rey cornudo. 

Y de mi cuello cuelgan 
sus coronas 
de asta y hueso quebrado. 

Él reclama su reinado 
entre los árboles. 
Pero yo soy bosque, 
la sombra en la consciencia, 
la espina inalcanzable. 

Soy un salmo de carne, 
la plegaria temerosa 
agradecida 
por el grito de la Reina 
y su justicia. 

¡Cazador! 
Grita el viento con susurro de noche. 
Tiembla el pino, la tierra se parte. 
Tensa mi mano la luna arrugada. 

Soy un cazador de traidores 
y mi flecha está hecha de tiempo. 
Es eterna 
imparable 
inevitable. 

Su punta y todo su cuerpo 
empapados del azul 
de la ponzoña mortífera 
implacable 
que no deja morir el frío 
el asco 
de la culpa. 

Puede que siga haciéndote el amor en sueños. Pero sólo queda para ti en mis labios la amargura de la última ilusión que destruiste.
Old loves they die hard 
Old lies they die harder