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Canción de devoción

Reina poderosa,
dueña de la noche,
pon el mundo
a mis pies.
Yo te daré alabanzas,
te construiré torres,
pondré en ellas piras
para quemar al infiel.

Luna majestuosa,
lléname de joyas
engarzadas en la plata
de tu piel.

Doncella embriagada,
repleta tu vientre,
que el mundo
beba de tu miel.

Reina poderosa,
del día, el nido,
cuido tus dominios,
has del sol mi corcel.
Yo regaré los campos
con agua del río
que espera
por tu renacer.

Luna, mengua lento,
danos conocimiento
para hacer
las flores crecer.
Se llene la tierra
de todas tus gracias,
sus frutos
en tu honor cosecharé.

Luna justiciera,
sin venda en los ojos,
se haga en mi reino
tu ley.
Gobierne tu amor
entre todos los seres,
que en tu matriarcado
no existe el hombre
con hambre o con sed.

Luna sangrienta,
hostil para los traidores,
luna que devoras
el sexo de los hostigadores.

Luna, espejo pleno,
refleja maldiciones,
libera a tus perros.
Que aullidos y colmillos
a mis enemigos
les den.

Madre generosa,
cuida bien del niño,
lo acunen tus …

Te invité

Te invité a venir.
Te invité a dormir.
Te invité a jugar
a que no estábamos solos.

Te invité a representar
la ficción
de un final feliz,
a ser una canción de bienvenida.

Te invité
a hacer que nos queríamos,
te invité a preguntarte
Te invité
solamente para besarte.

Te invité a que vuelvas,
a que no te escondas.
Te invité a que me leas
y me respondas.

Te invité a engañar a los espacios vacíos,
te invité a escaparle al frío.
Te invité a que me hables,
a que seamos sinceros,
a hablar sin trabalenguas
y respetar los silencios.

Te invité a dejar
la fidelidad a un costado.
Te invité a que saltes,
aunque tengas miedo.
Te invité a tantas cosas
que ya ni me acuerdo.
En el fondo,
te invité a querernos.

Te invité a adorarte,
a morderte sin celos.
Te invité a cansarte
con la boca llena de besos.

Te invité a atarme las muñecas,
a que te tiente el cuello.
Te invité a que suspires
mi nombre entre tus sueños.

Te invité a que no te aferres,
a que no me debas nada.
Quise que no te aterres,
sin perder la…

Exorcismo

Vade retro
ángel de alas doradas.
Con esta oración
renuncia mi cuerpo
a la calidez de tu recuerdo.

Vade retro
sombra otoñal
cobijada en las memorias
de los mejores momentos.

Abandona la unidad
de mi cuerpo y de mi mente,
abandona el inconsciente
y la certeza
de saber que contigo
fui el mejor.

Se vaya contigo
el desapego.
Que culmine
el ocaso final
de tus alegrías.

Que arda el hilo
que me guió por tu laberinto.
Que se caigan los muros
con todas sus grietas pintadas.
Que se quemen lo anhelos
y se lleve el viento las cenizas.
Que se raje el velo
que cubre
la sacralidad de tu templo.

Que se muera la confianza,
que se olvide el roce de tus besos,
que se eleve la asimetría
del presente y de lo nuevo.

Sea bendito el vacío,
se borre de las sábanas
tu contorno.
Que se olviden las manos
las siluetas de tu entorno.
Que se extingan las caricias,
asi como se extinguió el deseo.

Vade retro
espejo engañoso.
Ya no hay nada
para reflejar en tu mirar.
Allí no están mis ojos
ni hace eco mi cantar.

Que d…

Trance

Se mezclan las exhalaciones
de los inciensos
y del tabaco.
El corazón se comienza a acelerar,
como un caballo
que va pasando al galope.

Distingo una silueta en la noche.
Ya no me parece extraña.
Ya no pareces.

Ven.
Si tienes hambre,
no dudes en parpadear.
Que tus pestañas son dientes
que mordisquean mi carne.
Que tus ojos son lenguas
que saborean la imagen
en su mejor punto.

Hueles
el pánico que me provoca
tu cercanía.
La transmutación
de mi respiración.
El palpitar
de las pupilas insomnes.
El latir de las arterias
mientras las rozan tus dientes.
La vergüenza
de verme desnudo,
que me desnuden
a tirones impacientes y desgastados.
Las sábanas se esfuman.
No queda nada
con lo que pueda taparme.
No existe algo que me proteja,
no hay manto
que me proteja de ti.

No quiero.
Guardo la esperanza
que tu grito no traiga dolor,
que el deseo no se convierta
en pesar.
Pero soy cómplice
de la red de tus medias,
del brillo de tus labios,
del cebo libidinoso
de tu trampa promiscua
de ostracismo.

Soy p…

Si es vascular, es irreversible: el arte como forma de sobrevivir

Hace once años y unos pocos días que pasó algo que cambió todo en mi familia. Algo que nos lastimó casi de muerte y, sobre todo, la lastimó a ella. Se acercan estas fechas y su mirada se tiñe de sombras. Busca en el almanaque cuando todos están (o parecen) distraídos. Ahí es cuando sé que se aproxima de nuevo otro "cumpleaños" de aquel amargo mayo de 2007.

Hace unos once años, mi viejo me retiraba de la escuela para contarme que habían internado a mamá. Hacía varios días que andaba con dolores de cabeza que no se le iban y empezaba a no sentir parte de la cara y la boca. "Tenía como un casco", cuenta ella. Ese día no pudo más. Fue de urgencia al médico y, con la misma urgencia, la mandaron a la clínica. La encontré con el suero enchufado. Le pasaban diclofenac, "a ver" si con eso calmaba; sin mediar estudios ni nada. Comenzó el trajín de idas y vueltas, de organizar el trabajo, la casa, la vida... entre mi viejo, mi abuela y yo. No estaba entendiendo dema…

Ruego de brujo

Calma, viento de la llanura,
el rugido de la tristeza.
Vence el lacio de mi bandera.
No dejes que mi corazón
pare de latir.

Quítame la culpa
y levanta mi cabeza,
que mi único pecado
fue fracasar
antes del intento.

Sacude mis cadenas
cuando mis piernas
ya estén cansadas.
Para que mis oídos no se permitan
olvidar aquello de lo que soy preso
y el precio de mi libertad.

Tómame de los pelos
y has que despierten mis párpados
para buscar en el cielo.
Para que mis ojos puedan ver
cómo la luna oscurece su cantar.

Al grito de la Banshee,
mi alma renacerá
antes de morir.


Tejiendo

Yace un león 
debajo de la débil 
barba rojiza. 
Está ahí, tiene que estar. 
Esta durmiendo, pero 
¿se podrá despertar? 

Mi lord, 
la oscuridad se hace grande 
y la soledad es insondable. 
Vienen sus lanzas desde todas las direcciones, 
atacan en todos los sentidos. 
Ahí vienen de nuevo 
y no tengo la fuerza 
para alejarlos 
o hacerlos retroceder. 

Venga, mi lord, 
usted que es fuerte. 
Venga y despierte al león 
para que cubra con su aliento 
mi fragilidad. 

Y aunque juntos,
te puedo ver de frente:
pequeño, quebradizo y austero.
Con esa tristeza anclada
al final de las pupilas.
Con tanta sapiencia armada
y la ignorancia inaudita
de tu propio ser.

Ven,
que voy a contarte una historia,
que voy a recordarte una alabanza,
un ritmo primordial.

Quieres despertar a un león,
¿no ves que no eres uno?
Teje,
teje que eres una araña.
Negra y rojo escarlata.
Negra y granate.
Araña extraña,
araña extravagante.
Tejedora,
fina.
Patas largas,
con las puntas vestidas
del nacarado de la diadema
que cubre a la diosa ancia…